UNA MUÑECA, UNA HISTORIA...
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Hace aproximadamente unos 65 años atrás, una señora, como tantas de las que habitaban el suelo pampeano, supo que estaba embarazada y junto a su marido, festejaron la noticia en la chacra donde vivían, llenándose de ilusiones si el retoño que venía sería varon o nena.
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En esa época no había ecografías ni nada de los estudios que existen hoy día y permiten conocer y ver al bebé casi desde sus inicios en la gestación.
Hace 65 años, era a "ojo" de alguna señora mayor que por la forma de la panza o con la prueba del tenedor, o simplemente porque adivinaban que sexo tenía el bebe.
Se preparaban los ajuares con colores neutros, aunque con alguna prenda celeste o rosa, por las dudas , al igual que los nombres.
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Hasta aquí todo lo habitual en un joven matrimonio. Pero - siempre hay un pero - la señora a medida que avanzaba su embarazo empezó a imaginar que nacería una nena, por lo tanto comenzó a preparar ajuar color rosa, vestiditos y..... compró esta muñeca:
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Esta muñeca acompañó a Patricio durante toda su vida, en su habitación, ya que su mamá nunca aceptó que fuese varón y no la nena de rulos rubios que a ella le hubiese gustado.
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Patricio, obediente a su madre la conservó hasta su partida y en sus últimos años lloraba al recordar que su mamá lo obligaba a aprender a tejer sus abrigos, a tener la muñeca en su habitación, a que nunca lo dejó jugar al futbol o a otro juego de varones para evitar que ensucie su ropa.
Llegada la adolescencia, muchos en el pueblo recuerdan haber visto a ese chico delgadito, rubio, acompañado de una señora mayor, (con edad de ser su abuela), bien visto por el ojo de su madre,... dando así lugar a las lenguas de doble filo, y creando todo tipos de historias, muchas de ellas inventadas.
Su padre?...callaba y otorgaba.
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El final? la madre partió primero, para desesperación de Patricio, luego su papá y finalmente él después de deambular mucho tiempo por el pueblo, generalmente en las madrugadas donde el vacío de su casa era insoportable.
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La muñeca? ahora está en poder de una asistente de su padre y que también lo cuidó y aconsejó a Patricio para sacarlo de la soledad que lo terminó devorando.
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Esta historia es real. El nombre de Patricio es ficticio. La muñeca existe y la he visto y fotografiado y cuando pregunté de quien era, me contaron esta historia, terriblemente triste.
Cada tanto voy y la miro a la muñeca y....no sé que les parece a mis lectores, pero tiene cara de mala.
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