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NO !!! A LAS MINAS A CIELO ABIERTO

NO !!! A LAS MINAS A CIELO ABIERTO
NO A LA CONTAMINACION DE LA CORDILLERA DE LOS ANDES

domingo, 29 de marzo de 2009

UNA MIRADA RETROSPECTIVA

UNA MIRADA RETROSPECTIVA.
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El 28 de marzo en Buenos Aires y en las grandes capitales del planeta, se realizó el llamado apagón por el planeta, nuestra casa, la única que tenemos y que cuidamos bastante poco, por cierto.
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Me pareció oportuno, como acompañamiento a este sentimiento de cuidar la casa de tanta basura, de tanta contaminación, compartir un texto de Eduardo Galeano:
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"Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

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No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

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Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

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¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por donde se entra. Lo más probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

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¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

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Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

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¡Nos están fastidiando!¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

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¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?

¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos?

¿El afilador o el electricista?

¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura.

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El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡¡Lo juro!!

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¡Ytengo menos de........... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma solo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

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De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo" pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo".

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Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)

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Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no.

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Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?.

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Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?

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En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos...

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¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.

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¡Tooodo guardábamos!

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Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

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Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

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¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín. Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

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¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con que intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía "este es un 4 de bastos". Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

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Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

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Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: "Cómase el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero, ¡ minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

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Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

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Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡ No lo voy a hacer! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.

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Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.

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No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

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Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado."

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UNA MIRADA RETROSPECTIVA - EDUARDO GALEANO

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LOGO E IMAGENES DE BUENOS AIRES DURANTE EL APAGON POR EL PLANETA.

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8 comentarios:

Abuela Ciber dijo...

Leerlo es un lujo, al menos es uno de mis preferidos.

por aca tambien estuvimos apagando luces y sabes querida amiga???
me senti una idiota porque al rato sentia los aviones, cuanto molesta ecologicamente su ir y venir, y las industria que queman los desechos???

Pero ya se!!!! colaboremos, pongamos ese granito de arena que a veces molesta tanto dentro del zapato!!!!!!!

Cariños y buena semana!!!

La Gata Coqueta dijo...

Bueno leer este post es un lujo para el espíritu por lo que tiene de real...

Llego la igualdad, una igualdad preparada para que trabagen los dos para que según entra el dinero se vuelva a ir sin control, para seguir vapuleando las casas y las personas como quieren.

Que sale de todo esto los hijos en las calles con todo lo que ya sabemos que esto conlleva.

Las casas mangas por hombros, las comidas casi todas prefabricads, pararse a guisar al lado de la cocina minimo tres horas, que es lo que se necesita para que las cosas esten bien condimentadas...

Ahora si hablamos de ollas magicas microndas un ect. la mitad de la juentud de estos tiempos de cocinar cero y de coser para que, comprar y tirar, que para eso se trabaja, guardar no!!!!!!! eso los viejos que estan en otra época...

Y que va pasar con lo que se esta avecinando, a pedir de las pagas de esos pobres abuelos que no han visto la luz aun todavia...

La cosa va a ser gorda, como yo he visto el resurguir ahora ya estoy viento el retroceso, con la diferencia de que hay otros modernismos, es más facil estafar para sobrevivir...

Yo soy de comprar una cosa la que sea de calidad y a pensar en otra distinta, pero esta cadena china coger comprar no tener ni la minima calidad y a la semana fuera, pues que quieres que te diga cada uno tiene las cosas a su medida de entendimiento.

Puesto que esto lo he vivido el dedillo durante tiempo.
Dos pieza de ditinta calidad una china la otra de calidad, fabrica extragera, alemana italiana o frandesa, la respuesta siempre la misma: TOTAL PARA LO QUE ES, y todos sabemos que no vale para nada pero el entendimiento no da pra más.

Vemos según van pasando los´meses como van cambiando los anuncios en cosas de comida se esta dando marcha a tras a pasos agigantados en cuanto a la economia se entiende activado por ella y eso los jovenes no lo ven ni lo intuyen porque no les toco conocer o anterior.

Hay de todo en unas cantidades desorbitadas y nunca se vivio como tal, que va apasar a partir de diez años ya se vera.

Me podria extender muchisimo más pero ya lo has puesto tu todo exacto que leyendolo era tal cual.

Un abrazo hermosa y me voy.

Pato´s dijo...

Excelente atirticulo !
Ojala todos tomemos conciencia que el plateneta nececita de nuestra ayuda !
Besitos de chocolates:)
Alma que tengas una semana muy bella:)

Roberto Esmoris Lara dijo...

La acumulación de basura es el resultado inexorable del consumismo. Y hay de todo tipo y peligrosidad, y se quiere exportar o lanzar al espacio, o abandonar al costado del camino (ya no se puede barrer debajo de la alfombra porque la alfombra esta hecha una basura).
Todo es basura, TV basura, música basura, ideologías basura...hasta que el mundo sea un bollo de...basura.
Y apagamos una horita la luz pero no demasiado, poque corremos peligro de chocar con las bolsas negras del consorcio que desbordan de basura.
Un hermoso post, amiga querida, enriquecido por Galeano, y por tu punto de vista siempre tan puntual con la actualidad.
Abrazo de tu amigo el REL

Gizela dijo...

Bello e importante post Almita.
La verdad que estamos inmersos en un consumismo que lo único que produce es basura.
Pero lo último del texto, lamentablemente es verdad. Aveces siento una liviandad rodeándome, que me asusta.
Me voy con una importante reflexión.
Un beso inmenso.
Gizz

Ivana Carina dijo...

Alma que hermoso texto!

Un beso Amiga!

Fernando dijo...

Hola, Alma. En Madrid también hubo el apagón, al que estábamos convocados con el mismo dibujo que ilustra tu blog, el 60. Lo que no sé es si tuvo mucho o poco éxito.

Fíjate lo que ocurrió una vez: hubo un Día Sin Coches, para concienciarnos de la polución, anímense a usar el transporte público. Mucha gente que habitualmente va en autobús o en metro pensó que los medios públicos iban a ir llenos de gente, y prefirieron sacar el coche, por un día. Al final, hubo más tráfico y más coches que en un día normal

Espero que no ocurriera eso el sábado.

RosaMaría dijo...

Otra vez por aquí, paseando por tu blog me encuentro con este artículo que no pertenece a Eduardo Galeano, sino a Marcelo Durán también uruguayo.
Éste fundamentó en el blog de mi amigo Fernando de Vigo, su autoría. Puso datos que si quieres te paso.
Un abrazo Alma, grande, para tu alma dolorida.